“FELIZ 2008″ Por: Frei Betto

diciembre 19, 2007

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¿Por qué la fiesta de fin de año provoca tanta locura?¿Qué hay de especial en el cambio de año? Nada, excepto la convención numérica, una invención indoarábiga que nos permite codificar el tiempo en horas, minutos y segundos y establecer, según el movimiento de nuestro planeta en torno al sol y a las fases de la luna, calendarios que distribuyen el tiempo en años de doce meses, meses con casi 30 días y días con 24 horas exactas.
 
Lo que pasa es que no somos trilobitas sino humanos, dotados de la capacidad de imprimir al tiempo carácter histórico y sentido a la historia. La fiesta de fin de año es, pues, un rito de paso. Resuena en nuestro inconsciente el alivio por terminar un año de tantos reveses, pérdidas, sufrimientos, y celebrar conquistas, avances y victorias. Hay que tirar cohetes, llenar copas, expresar buenos propósitos a las divinidades que pueblan nuestras creencias, vestirse de blanco como señal de nuestra primera comunión con el nuevo año que comienza.
 
Vivimos apremiados por el misterio. Como las partículas subatómicas, somos regidos por el principio de la indeterminación. Esa imposibilidad de prever el futuro suscita angustia, lo que nos lleva a tratar de descifrarlo por vía de la lectura de los astros y de las cartas, de la sabiduría de videntes, de las conchas de los santeros y santeras, de la rogación a nuestros santos protectores.
 
Ésta es una paradójica característica del posmodernismo: en plena era de la emergencia de la física cuántica y de la caída del determinismo histórico como ideología, creemos que nuestro futuro está escrito en las estrellas. De ahí la inercia, la indignación inmovilizadora, la impotencia frente a los escándalos éticos y al descaro con que los corruptos son absueltos por sus pares, esa insensibilidad que para nada recuerda lo que se debiera conmemorar en este año: los 40 años de Mayo de 1968.
 
En los países industrializados Mayo del 68 es el paradigma de la rebeldía, el grito estancado en el aire sonorizado al fin en las manifestaciones estudiantiles, los Estados Unidos derrotados  por los vietnamitas, los Beatles reinventando la canción, la moda subvirtiendo parámetros, las mujeres a la conquista del derecho a apasionarse por primera vez innumerables veces, la castración del machismo, el resurgimiento esotérico.
 
De la parte sur del planeta los años de plomo, los generales metiendo en las fundas de sus pistolas las llaves de los parlamentos, la utopía colgada en el palo de arara, los caminos del exilio multiplicándose, los muertos y desaparecidos enterrados en los archivos secretos de las Fuerzas Armadas. Aún así, había sueño, y no era motivado por la ingestión química, brotaba del hambre de libertad y de justicia, fomentaba el deseo irrefrenable de adjetivar de nuevo la creatividad incensurable: el cinema, la bossa, la literatura, el tropicalismo.
 
En el pasado, el futuro era mejor. Hoy, inmersos en esta sociedad de la  hiperestetización de la banalidad, en que las imágenes contraen el tiempo y la web virtualiza el diálogo en la soledad digital, andamos en busca de una razón para vivir. Perdimos el sentido histórico, cambiamos los vínculos de solidaridad por la conectividad electrónica, vendimos la libertad por un plato de lentejas en forma de seguridad.
 
En el 2008 seremos llamados a las urnas municipales. Tendremos que discernir entre los idealistas y los arribistas, los servidores públicos y los que se ahogan en el ego destilado en la embriaguez de los aplausos, los movidos por la intransigencia de los principios éticos y los que miran los recursos del Estado como carne fresca para su gula insaciable.
 
Año de conmemorar el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que, para vergüenza de nosotros, los católicos, hasta el día de hoy no ha sido firmada por el Estado Vaticano.
 
En este mundo de atrocidades no hay otro modo de celebrarla más que exigiendo su aplicación y perfeccionamiento: que cese la ocupación de Iraq, la independencia de Puerto Rico, el fin del bloqueo a Cuba, la reducción de la emisión de gas carbónico, la paralización del desmantelamiento de la Amazonia, la salvación de África. Y que se le añadan a la Declaración los derechos internacionales, planetarios, ambientales.
 
En Brasil es hora de que la Declaración sea trasvasada del papel a la realidad social. En que, pese a la actuación valiente de la Secretaría Especial de Derechos Humanos de la Presidencia de la República, imposible celebrar conquistas en derechos humanos mientras la policía estigmatiza como supuesto traficante al morador de la favela; el Poder Judicial promueve la orgía compulsiva al meter mujeres en celdas repletas de hombres; los indígenas y negros son condenados a la miseria por la incuria de las autoridades; la debilidad de la ley cubre de inmunidad a los corruptos y de impunidad a bandidos y asesinos.
 
No basta el propósito sincero de hacer algo nuevo en nuestras vidas el año 2008. Es necesario más: hacer nuevas las realidades que nos rodean, de modo que se den cambios afectivos y la paz florezca como fruto de la justicia.
 
¡Feliz 2008!
 
Frei Betto es escritor, autor de “El arte de sembrar estrellas”, entre otros libros.

QUIÉN ES FREI BETTO

El escritor brasileño Frei Betto es un fraile dominico. conocido internacionalmente como teólogo de la liberación. Autor de 53 libros de diversos géneros literarios -novela, ensayo, policíaco,  memorias, infantiles y juveniles, y de tema religioso en dos acasiones- en 1985 y en el 2005 fue premiado con el Jabuti, el premio literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores.
 
Asesor de movimientos sociales, camo las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, participa activamente en la vida política del Brasil en los últimos 45 años. En los años 2003 y 2004 fue asesor especial del Presidente Luiz Inácio Lula da Silva y coordinador de Movilización Social del Programa Hambre Cero.

Traducción de J.L.Burguet

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La cumbre de Bali suma a EEUU a la lucha contra el cambio climático

diciembre 17, 2007

  1. • Los estadounidenses aceptan por primera vez reducir las emisiones y someterse a la ONU
  2. • El documento final carece de concreciones, pero pone en marcha un proceso muy difícil de frenar

  Dos ecologistas, retratados tras una enorme pancarta mientras se manifiestan a favor de la lucha contra el cambio climático, ayer en Bali. Foto:  EFE / MAST IRHAM

Dos ecologistas, retratados tras una enorme pancarta mientras se manifiestan a favor de la lucha contra el cambio climático, ayer en Bali. Foto: EFE / MAST IRHAM

 

ANTONIO MADRIDEJOS
NUSA DUA / ENVIADO ESPECIAL

La cumbre del clima de Bali (Indonesia) finalizó ayer con un éxito rotundo al lograr que Estados Unidos, el primer emisor mundial de dióxido de carbono y el único país que sigue sin ratificar el protocolo de Kioto, se comprometiera por primera vez en la historia a reducir sus emisiones y a someterse al mandato de las Naciones Unidas. Los objetivos pactados son inconcretos y poco ambiciosos, pero el visto bueno estadounidense supone la puesta en marcha de una maquinaria sin fisuras –con el apoyo de más de 180 países– que se antoja muy difícil de parar.
La comunidad internacional se ha dado dos años de plazo, hasta diciembre del 2009, para definir el tratado que ha de defender la Tierra del cambio climático. Se firmará en la capital danesa: Copenhague.

MARATONIANA SESIÓN
El acuerdo se alcanzó en Bali tras una maratoniana sesión que para algunos negociadores se prolongó durante más de 24 horas, sin descanso, y que estuvo llena de suspense. Fue tanta la tensión y el cansancio que Yvo de Boer, jefe de la Convención sobre Cambio Climático (UNFCCC) y máximo representante de la ONU en la negociación, no pudo evitar que en un momento se le escaparan las lágrimas entre frases sincopadas. Por la mañana parecía que el texto que debían ratificar las delegaciones no iba a prosperar. “Francamente, estoy desilusionado”, declaraba entonces el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llegado a Bali para firmar el documento.
Finalmente, el texto se ratificó. Ocupa solo cuatro folios, pero en ellos están incluidos los principios generales que han de guiar la lucha contra el cambio climático hasta la adopción del nuevo documento que sustituya al protocolo de Kioto de 1997. Esta hoja de ruta o manual de instrucciones elude referirse a cuánto dióxido de carbono deberían reducir los países industrializados, tal como exigía EEUU, y se limita a decir que es “urgente” una acción internacional en este campo.
La UE y los países en desarrollo pretendían que el texto subrayara que los países industrializados deberían reducir sus emisiones entre un 25% y un 40% en el año 2020 con respecto al nivel de 1990.

NOTA A PIE DE PÁGINA
Sin embargo, lo único que lograron fue una nota a pie de página que remite a un capítulo del reciente informe del IPCC –el grupo de expertos de la ONU en cambio climático– donde a su vez aparecen dos posibilidades sobre evolución de las temperaturas y concentración de dióxido de carbono. En definitiva, no queda claro si el informe de Bali pide que el porcentaje sea del 25% al 40% o bien del 10% al 40%.
Estados Unidos había amenazado con dejar las negociaciones si el acuerdo no incluía una exigencia para que los países en vías de desarrollo se sumaran al carro de las reducciones. “Creemos que el texto no es equilibrado”, repetía sin cesar la implacable subsecretaria Paula Dobriansky sin hacer caso de los repetidos abucheos. A EEUU no le salvó ser la primera potencia mundial porque cada vez que intervenía un país, sin excepción, su delegado cargaba contra la política norteamericana. Algunos fueron particularmente duros, como los de Suráfrica y Brasil. “Señores Estados Unidos, hagan el favor de retirarse del camino para que los demás podamos circular”, dijo el de Papúa-Nueva Guinea. “Estados Unidos está muy comprometido con este esfuerzo –respondía la jefa de la delegación estadounidense– y solamente queremos asegurar que realmente todos actuamos juntos”.
Bien por la presión insoportable, bien porque se trataba simplemente de un juego diplomático, lo cierto es que Dobriansky cedió finalmente: “Iremos adelante y nos sumaremos al consenso”. Tras sus palabras, el representante de Greenpeace en Bali, Bill Hare, declaró: “EEUU ha sido humillado. Nunca había visto una cosa igual”. Su colega en WWF-Adena, Hans Verolme, añadió: “La Administración de Bush intentó salirse con la suya, pero ha tenido que ceder”.

EXIGENCIAS
La cumbre también se tambaleó cuando China, India, Pakistán y Bangladés exigieron que la declaración final retirara o modificara que los países en desarrollo participarían en el esfuerzo de reducción de emisiones, y que esa reducción sería “cuantificable, medible y verificable”. Al final se mantuvo, pero subrayando que las ayudas financieras serán “verificables, cuantificables y medibles”.
A pesar de todas las polémicas, el jefe de la delegación de la UE, Humberto Rosa, celebró el acuerdo. “Ahora, añadió, vamos a tener dos años exigentes, con muchas reuniones y muchas personas trabajando duro”.
Finalmente, el ministro indonesio de Medio Ambiente, Rachmat Witoelar, cogió el martillo y lo descargó sobre la mesa para clausurar la conferencia. Los delegados aplaudieron sonoramente y respiraron tranquilos. Ya solo quedaba una hora para que concluyera el alquiler del palacio de congresos de Nusa Dua. “Si nos retrasamos mucho nos echarán de las instalaciones”, había bromeado la víspera Yvo de Boer.

Fuente: El Periódico de Catalunya


¡FELIZ NAVIDAD!

diciembre 17, 2007

Queridos amigos/as

Unas palabras para desearos unas felices fiestas, allá donde os pillen estos días. Me gustaría compartir con vosotros un himno, casi olvidado, pero que debería ser una bandera por la tolerancia, especialmente en los tiempos que corren en la España Plural. Mientras escribo estas líneas me interrumpen gritos en la calle. Por segunda vez, unos desalmados golpean y roban al tendero pakistaní de mi calle. Le vocean que se vaya a su país.  

Yo espero que estas jornadas de recogimiento familiar nos hagan reflexionar, de alguna manera,  sobre lo que podemos hacer, como ciudadanos, para vencer la violencia y la intolerancia que la sociedad observa atónita en muchos casos.   

Por ello, y por mucho más, quiero que 2008 sea un año de esperanza real, de proyectos y realidades. Y que juntos podamos compartir todo aquello que se plantee la Red Internacional de Escritores por la Tierra, que me consta que es bastante.

Como ejercición de reflexión, os propongo escuchar ese himno que citaba, esta vieja canción de mi amigo Rafael Amor, cantautor argentino afincado en España desde la década de los 70. Se titula “No me llames extrajero” y su historia resulta doblemente entrañable, no sólo por la letra que es estupenda, sino porque fue escrita en una comisaria, horas después de que Rafael Amor fuera detenido por la Policía de Extranjería, al poco tiempo de llegar a nuestro país. Y recuerdo que un día me contó que aquella letra fue escrita en el reverso de la denuncia que le entregaron los policías.   

“No me llames extrajero”, acompañado de un fotomontaje muy bonito de Gabriel Trompetas.    

¡Que lo paséis muy bien y cuidado con los excesos!

Juan Carlos Ruiz (Responsable Área de Comunicación Red Internacional de Escritores por la Tierra)

 

 


Cuento “Jardín con higuera. Y una Coca fuera de serie” Por: Gisella Evangelisti

diciembre 17, 2007

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Hola amigos, soy María Heise, 80 años, de origen italiano, apellido alemán, y corazón peruano. Con doctorado en los sonetos de Shakespeare, vendí zumos de frutas en una feria agropecuaria en Berlín. Pasé los años más turbulentos de mi vida en un tranquilo matrimonio burgués, en Alemania, y los más felices, en una cabaña cerca de un río torrentoso río amazónico, entre gente que dicen salvaje: mis hermanos los indígenas Asháninka.  Y cuando los defino “felices” no quiero decir que los pasé bordando, como mi abuela marquesa, sino con emociones de alto voltaje, en vivo y directo.  Una vez  estuve a punto de ser ejecutada por una columna de senderistas, otra fui encerrada en una cárcelPero esto, quien quiera, podrá leerlo en mis memorias, (que se publicarán pronto): ahora, simplemente, quiero hablarles del jardincito que rodea mi casa, en un barrio residencial de Lima, donde vivo con mi hijo y mi nuera, mis dos preciosas nietas, un perro (Sigmund Freud), una gata (Marylin Monroe) y una señora regañona, con una gran personalidad.

No es ningún Jardín de Babilonia, ni el de los Cerezos de Cekhov, mi pequeño jardín con hibiscos, geranios y jazmines: sólo un infinitesimal punto verde, visto desde un avión, pero nos hace sentir afortunados como príncipes, dándonos un respiro en la asfixiante humareda negra del tráfico de Lima. Al centro hay una gran higuera, agitada por los acoplamientos primaverales de las palomas. Cuando alguna muere o cae debilitada, el día siguiente, de ella no queda ni rastro. Premeditadamente, sin desperdiciar ni una pluma, se la traga la tortuga que un amigo ashaninka me regaló en uno de mis últimos viajes.               

Bajo la higuera, en la buena temporada, invito a mis coloridos huéspedes multiétnicos, de razas y países diversos, con quienes nos entretenemos en animadas veladas. Los huéspedes son observados por el ojo crítico de la señora regañona, que lanza sus reclamos, entre un discurso y otro, esperando que alguien se acuerde de darle su parte de espagueti. Ella los agarra rápida con sus manos, oops, quiero decir con sus patitas. ¿Quién es esta señora que no se deja pasar desapercibida? Ah, me había olvidado de contarles que en un viaje a Madre de Dios, en la selva colindante con Bolivia,  un viejo chamán me dejó en recuerdo este simpático ejemplar de Amazona aurora, nombre científico de la lora, que se volvió de inmediato una persona más de la familia. Pues no sólo saluda con un  “Hola Hola” a todos, sino sabe silbar como Klaus, reír como mis nietas, toser como yo, ladrar como Sigmund. Cada vez es más capaz de confundirnos con su asombrosa habilidad en reproducir sonidos. Hay sólo un par de cosas que, y lo digo con orgullo, la Coca logra hacer conmigo, y sólo CONMIGO.

Una es ronronear tiernamente como un gato cuando, al regresar de mis viajes, voy a contarle mis hazañas. Ella me mira ampliando y disminuyendo su pupila, como si fuera el objetivo de una cámara, mientras me escucha. (¿Estás loca María? Puede ser, pero la Coca me escucha, repito, aunque no sepa lo que pasa en su cabecita).

La otra es que es capaz de integrar con sonidos que se insertan perfectamente, dando un toque surreal a alguna canción que canto. Comencé con una vieja y facilísima canción italiana: Con ventiquattromila baciiii… (la Coca se insertó con sonido parecido a un: yé yé) ….oggi saprai cos´é l’amoreee  (la Coca:… uó uó), o sea que las dos funcionamos como una verdadera banda musical.

Lo más divertido es que la Coca, no sólo emite sonidos siguiendo perfectamente el ritmo de la pieza musical, sino que participa en ella con todo el cuerpo. Hincha todas las plumas, vibra y ríe a su manera, y se nota que goza estupendamente. ¿Más por la música o por las palabras? ¿Quién sabe? Debo seguir investigando más. ¿No será una Coca romántica que se emociona con el recuerdo de ventiquattromila baci, que algún loro enamorado le dio en unas inolvidables tardes en la selva de Madre de Dios?

A veces, en uno de esos blanquinosos domingos limeños, me pongo bajo la higuera a revisar algún metro cúbico de revistas acumuladas, para buscar pequeños o grandes eventos confortantes. Hay que tener paciencia, driblando entre titulares dedicados a atentados, políticos corruptos, tsunamis…. Lamentablemente los medios de prensa nos han acostumbrado a considerar noticia cuando se descuartiza, grita, bombardea e impone, no cuando se negocia o se encuentra la solución de los problemas. Pero, siempre algo se encuentra. 

 -Mira acá…”, comenté un día, en broma, a la Coca que, apoyada en la silla a mi lado, comía con gozosa lentitud un trocito de plátano. -Esto se refiere a tu tierra…

La Coca amplió y cerró el tamaño de su pupila para dar a entender  que  me estaba escuchando, y retomó su apreciado desayuno. La noticia se refería  a  Madre de Dios, tierra de oro, caoba y castaña, y actual perla del ecoturismo.

“Madre de Dios, un trascendente encuentro…”, comencé a leer en voz alta, en un artículo del junio del 2005,  acompañado por la gran foto de dos hombres acalorados, que cortaban una cinta sobre un puente en Asís, Acre, Brasil.

Un letrero avisa que estamos a una distancia de 1470 Km. del Océano Pacífico, y 3968 del Atlántico”, seguía el artículo. “Se brinda con caipirinha y pisco sour, cerveja Antártica y Pilsen Callao. Qué viva, aplausos. Los hombres se llaman Alejandro Toledo y Luiz Inácio Lula da Silva.  El presidente del Perú ha encontrado los 900 millones de dólares para operativizar la construcción de la Carretera Interoceánica, ya terminada en el lado brasileño, inaugurando el Puente de la Integración en el río Acre.  La carretera facilitará la comunicación entre los tres países fronterizos, Brasil, Perú y Bolivia, y más adelante, el comercio con Asia. Se prevé que la región peruana de Madre de Dios, tendrá cambios importantes, en los diez ecosistemas casi intactos que están entre la selva baja y las montañas de Cusco y Puno, en las ocho Zonas Reservadas de megadiversidad biológica, y en la vida de las comunidades indígenas o mestizas…” 

No, seguro que de aquí en adelante no será más la misma……Trabajo, trabajo, todos sueñan, y un dinerito para una cerveza en esas tórridas noches tropicales, pensé. Pero, habrá, y ¿cuánto costará al Perú esta cerveza, una vez construida la carretera?

Muchísimo, alertaban unos expertos en temas amazónicos, (en un recuadro más pequeño del artículo)  si no se definían de antemano reglas y planes de impacto ambiental.  Ya se sabía por experiencia, que abrir una carretera en la selva podía conllevar una versión lumpen de la modernización, con  invasión incontrolada de campesinos, madereros, mineros, con relativos conflictos, asesinatos y desplazamiento de indios, subempleo esclavizante, tráfico de drogas y armas, contrabando de animales, más prostitución de mujeres y niños, y otros tremendos etcétera. Al otro lado de la frontera peruana, en los años ochenta, el impacto de la deforestación (practicada usando también el napalm) por la construcción de la carretera Br 317 hacia Río Branco, (la que ahora se enlazaba con la Transoceánica), había sido tan brutal, que desde ese entonces el Banco Mundial había impuesto unos requisitos ambientales a los nuevos proyectos de desarrollo a financiar. Y también el Estado brasileño había comenzado a dotarse de medidas legales e institucionales para limitar los daños de la deforestación.

Por eso ahora,  en el tema ecológico, Brasil podría enseñar algo, seguía leyendo en el recuadro. Recientemente, Lula había varado un plan de desarrollo sostenible en un área correspondiente al 3% de la Amazonía, alquilando a privados, por cuarenta años, áreas boscosas, para que se extrajera madera de forma racional. Una Amazonia con los árboles de pie, era el sueño (nuestro sueño) de Chico Mendes, un ecologista del Acre, galardonado por las Naciones Unidas, pero asesinado en 1988 por latifundistas locales de la Uniao Democrática Ruralista, (la organización de fazenderos que practicaba la democracia a tiros)….

Hmm.  Me quedé pensativa. Como tantas veces, se podía intentar conjugar esperanzas de bienestar con respeto ambiental. O terminar con estos preciosos bosques primarios, como se había hecho en Chile para fabricar papel higiénico…

“¿Te vendría bien que se arrase tu espléndida selva de Madre de Dios para tener más y más papel higiénico, Coca?”

“¡Hola!”, respondió ella mirándome un rato con su pupila metafísica. Y se dirigió hasta el prado del jardincito, tumbándose en la hierba.

-¿Qué haces, echada boca arriba?- le pregunté. Nunca la había visto en esta rara posición felina.

–No te preocupes-, sentí en algún rincón de mí.- El cielo de la Amazonía no se derrumbará: sostendré yo, su bóveda celeste. Con mis patitas. 

Autora: Gisella Evangelisti (madre de nuestra querida Azzurra Carpo)


Entrevista a Ángel Juárez: “Vivimos una época de amnesia colectiva”

diciembre 14, 2007

clickar para ampliarÁngel Juárez Almendros (Granada, 1955), presidente de Mediterrània-CIE y destacado líder vecinal, presenta el 13 de diciembre, el libro “Ángel Juárez: Otro mundo es posible”, un repaso por su trayectoria humana y profesional y la historia de la entidad ecosolidaria.

 

Ángel Juárez, “Otro mundo es posible”, ¿es una biografía? No, aunque pueda parecerlo. La idea inicial era hacer una crónica del movimiento social en Tarragona, algo que no se ha hecho hasta el momento, pero, junto a la autora, Cinta S. Bellmunt, esta idea fue evolucionando, hasta convertir el libro en la historia de Mediterrània, Centre d’Iniciatives Ecològiques. Es la historia de una lucha, de cómo en un barrio obrero de Tarragona surge una entidad sin ánimo de lucro como Mediterrànea, pero desde la perspectiva de las personas que hay detrás, de aquellos que marchan tras las pancartas y las reivindicaciones.

Pero, el libro realiza un recorrido por su historia personal… Sí, soy de una generación que ha tenido la suerte de vivir cambios sociales muy profundos: una dictadura, los últimos coletazos del hambre, el nacimiento de una democracia, el movimiento hippy, la lucha sindical y vecinal… y finalmente la ecología y la solidaridad, que son las dos actividades que ahora ocupan mi tiempo y que dan nombre al libro “Otro mundo es posible”, que es como una conclusión de todo este recorrido.

El momento para presentar el libro, ¿ha sido escogido por algún motivo? De alguna manera sí. Vivimos una época de amnesia colectiva. Es como si siempre hubiésemos estado aquí, y todo nos lo hubiesen regalado. Me gustaría hacer recordar a la gente, y que vieran que con lucha y persistencia se consiguen muchos objetivos.

clickar para ampliarLucha y perseverancia… ¿son valores en declive? Sin duda en los últimos años se ha producido un cambio, las necesidades básicas de la gente están cubiertas y los políticos se han dedicado a desarticular la sociedad, con las hipotecas, el consumismo, el individualismo, restando importancia a los valores humanos. Como resultado asistimos a una gran masa social desmovilizada, desconectada de la política, y en contraposición, emergen capas cada vez más radicalizadas, como los antisistema; también movimientos interesantes entre la juventud, como los okupas o los antiglobalización. Hace unos años era impensable que los catalanes aceptáramos levantarnos dos horas antes para llegar a tiempo al trabajo sin quejarnos.

Con este panorama, ¿en algún momento se ha planteado lanzar la toalla? Puede que en algún momento, algún día de esos que te pilla bajo de moral, pero luego salgo a la calle y siempre me encuentro a alguien que me anima y me dice: “Ángel, eres de los pocos que dan la cara”, y eso te da ganas de seguir luchando. Aunque mi vida está ahora más a la cooperación internacional continúo manteniendo el vínculo con mis orígenes, asistiendo a las reuniones y asambleas de vecinos… Continúo siendo el mismo de siempre.

¿Qué consigues con esta lucha continua? Cada vez que en Mediterrània nos aprueban un proyecto para desarrollar una pequeña comunidad del tercer mundo, y posteriormente, tengo la oportunidad de viajar al país, sólo con sentir les miradas de agradecimiento de la gente, me siento la persona mejor pagada del mundo. Sólo en Nicaragua, hay ahora mismo centenares de jóvenes que van a la universidad gracias a Mediterrània. Recuerdo los inicios y tengo claro que la elección fue la acertada. Como también soy consciente de que nunca me jubilaré.

¿Se reconoce suficientemente la labor que desempeña Mediterrània y Ángel Juárez? “Nadie es profeta en su tierra”… de alguna manera hago mío el dicho popular. Soy consciente de que me tratan mejor fuera de Tarragona, de hecho, nunca se nos ha hecho un reconocimiento. A algunos políticos no les ha quedado más remedio que hacerme buena cara, puede ser porque soy una persona muy incómoda, pero no me han dado su amistad.

¿Qué planes de futuro tienes? En Tarragona tenemos un déficit en medio ambiente muy grande, se han dejado pasar oportunidades para ser líderes en recogida de basuras y de materia orgánica, para potenciar las energías renovables… Tarragona es una de las pocas capitales del Estado que no ha puesto en marcha la Agenda 21. Se ha hecho política de cara a la galería, y ningún dirigente, hasta el momento, ha creído realmente en el medio ambiente. Queda mucho por hacer, ojalá se dejen de lado los sectarismos y, juntos, hagamos una piña para llevar a cabo la transformación que necesita Tarragona.


Presentación del libro “Ángel Juárez”. Otro mundo es posible” de Cinta S. Bellmunt

diciembre 14, 2007

clickar para ampliarMás de un centenar de personas asistieron ayer, en el Teatre El Magatzem de Tarragona, a la presentación del libro “Ángel Juárez. Otro mundo es posible” de Cinta S. Bellmunt. El acto, conducido por el periodista Juan Carlos Ruiz, corrió a cargo de Ángel Juárez Almendros, protagonista de la obra; Cinta S. Bellmunt, autora del libro y Luis Miguel Domínguez, periodista, naturalista y creador de documentales.

Ángel Juárez: “Otro mundo es posible” es la historia de Mediterrània-Centre d’Iniciatives Ecològiques desde sus orígenes, a partir de un recorrido por la trayectoria humana de Ángel Juárez, fundador y presidente de esta organización. De esta manera, el relato se inicia con sus primeros pasos, desde su nacimiento en un barrio obrero de Granada, pasando por su juventud y llegada a Tarragona, y recuperando alguno de los hechos que vive en esta ciudad como destacado líder vecinal y las motivaciones que en un determinado momento le impulsan a poner en marcha Mediterrània-CIE. El recorrido acaba con los retos más recientes de esta organización y su futuro, actualmente con una gran implantación en América Latina. Además del protagonista, el libro recoge el testimonio de sus familiares, amigos y colaboradores.

 clickar para ampliarLa autora Cinta S. Bellmunt, es periodista y autora de otros libros como Darrere el micro. 69 anys de ràdio a Tarragona; Els somnis de l’evolució, coautora junto a Eudald Carbonell; Lluís Llach, el noi de cal Vall (traducido al alemán), y TINETHistòria. 10 anys de la primera xarxa ciutadana d’Internet a l’Estat espanyol.

En unas palabras de agradecimiento, Ángel Juárez dedicó el libro a “todos aquellos que de alguna manera se han implicado en la edición de la obra o en el proyectos de Mediterrània y que son los verdaderos protagonistas del libro”.

El acto finalizó con un poema recitado al son de unas notas de piano y un vino de honor para los asistentes. El libro “Ángel Juárez: Otro mundo es posible”, editado por Editorial Arola se pondrá a la venta en las librerías de Catalunya y Andalucía. La obra será presentada próximamente en Granada, ciudad de origen de Ángel Juárez.


Recordamos… AGENDA

diciembre 11, 2007

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